13 diciembre, 2011

Implantología

El implante dental consiste en un tratamiento mediante el cual se reemplazan de manera artificial, las raíces naturales de las piezas dentarias que se han perdido, para luego montar sobre estas nuevas raíces las prótesis que reemplazarán a dichas piezas perdidas.

Gracias a los avances en las técnicas para implantes y en la elaboración de los materiales dentales, las últimas estadísticas informan que el éxito de los implantes colocados en el maxilar superior supera el 90% de los casos y en el maxilar inferior el éxito supera el 95% de los casos.
Cuando un implante no se osteointegra, no es porque el organismo lo haya rechazado, sino porque se ha producido una falta de unión entre el implante y el hueso durante la fase de cicatrización (osteointegración). Esto puede deberse a varios factores, los más destacados son:
1. La utilización de implantes y técnicas inapropiadas
2. El consumo de tabaco y alcohol
3. La presencia de algunas enfermedades de tipo sistémico como la diabetes cuando no está correctamente controlada

Si hay que reemplazar una pieza dental con las piezas dentarias vecinas totalmente sanas, el implante evita el desgaste de estas para la colocación de un puente por un método convencional. Cuando se deben reemplazar varias piezas dentales posteriores y no se cuenta con piezas de apoyo, la solución convencional es de una prótesis removible que presenta la desventaja de adaptación y de reabsorción del hueso y encía donde se apoya la prótesis. Las mayores beneficiadas son aquellas personas desdentadas totales, ya que el implante soluciona los problemas de inestabilidad de las prótesis convencionales por la reabsorción del hueso con el tiempo.

La colocación de un implante se realiza en dos etapas: La primera es la quirúrgica que consiste en la instalación del implante dentro del tejido óseo. Una vez realizada esta cirugía hay que esperar de 4 a 6 meses para que se logre la óseo integración, es decir la unión biológica entre el implante y el hueso. La segunda etapa es la denominada protética, donde se procede a la exteriorización del implante que estuvo sumergido dentro del tejido óseo mediante la instalación de la nueva prótesis.

Los tratamientos se hacen con anestesia convencional (como la utilizada en un empaste). Para tener un postoperatorio cómodo, el doctor le aconsejara una medicación que se adecue a las necesidades de cada paciente con arreglo al tratamiento realizado.
En nuestro centro existe la posibilidad de realizar el tratamiento bajo sedación consciente. Éste tipo de anestesia no es como la anestesia general ya que el paciente en ningún momento pierde la consciencia. Sin embargo, es extraordinariamente útil en pacientes nerviosos o en procedimientos quirúrgicos largos y/o complejos. Las ventajas de la sedación conciente son:
– Reduce al mínimo el grado de ansiedad
– Reducción de la sensación del tiempo transcurrido durante la cirugía
– Ausencia absoluta de molestias
– Mejor postoperatorio